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DEVOCIONALES

Leer | 1 Pedro 2.22-25

Se puede definir a la culpa como ansiedad del espíritu por el pecado cometido de manera deliberada y voluntaria. Podemos encontrar este sentimiento incluso en el huerto del Edén. Después que Adán y Eva probaron el fruto prohibido, se sintieron avergonzados de su desnudez y se escondieron.

Leer | Filipenses 2.9–11 

Cuando Jesucristo tiene el primer lugar en nuestra vida, experimentamos muchas bendiciones, entre ellas:

Un espíritu reposado. Cuando dirigimos nuestra atención al Señor y meditamos en su Palabra, hallamos descanso para nuestra alma (Sal 23.2). El Espíritu Santo nos ayuda a dejar las distracciones para darnos la seguridad del amor y el sostén de nuestro Padre celestial. Con una mente clara y un corazón reposado podemos discernir lo que Dios nos dice.

Leer | Lucas 10.38-42

Jesús amaba mucho a Marta, a su hermana María, y a su hermano Lázaro (Jn 11.5). Un día, mandó a decirles que Él y sus discípulos vendrían a visitarles. Las mujeres comenzaron a preparar su casa, ya que había mucho que hacer antes de que llegaran los hombres. Pero Marta, por su afán, perdió de vista la importancia de pasar tiempo con el Señor.

Leer | Mateo 18.21-35

Usted está en una situación difícil, y sus amigos han desaparecido. Ahora el dolor es peor porque está sufriendo solo.

Leer | Hebreos 10.22, 23

Nuestro Padre celestial ha hecho muchas promesas en la Biblia. Pero hay cierta confusión entre los cristianos en torno a cuáles versículos las mencionan. Hay tres preguntas prácticas para juzgar cuáles de esas promesas se aplican a nuestra situación.

Leer | Romanos 5.15-17

Pablo escribió extensamente acerca de la gracia, el favor de Dios dado a quienes no lo merecen. A todos los lugares que iba, hablaba del evangelio de la gracia (Hch 20.24). Pablo conocía por experiencia personal el poder que tiene el pecado para controlar y también la libertad que se logra por fe en Cristo. Se describió como el peor de los pecadores, porque persiguió y encarceló a muchos creyentes antes de su experiencia de conversión (1 Ti 1.15).